jueves, 4 de octubre de 2012

Capítulo 03


III

            El chico enamorado ansiaba la llegara de Robin, le había prometido un queque hecho por ella, de esos que le encantaban y que había disfrutado tantas veces mientras estuvo hospitalizado, ésta se lo llevaba a modo de disculpa por no haberlo visitado en toda la semana, aunque deseaba el queque, no era aquella la razón de su inquietud, en todo el tiempo que la conocía, no había pasado tanto tiempo separado de su chica que el hecho de no verla en una semana le era un suplicio.
            - Muy buenos días Cris – saludo sonriente la chica vestida de shorts, lo abrazó y se sentó – aquí traigo lo prometido – dijo mientras abría una bolsa, tarareaba una canción que había escuchado en la calle y que le traía recuerdos – ¿quieres jugo o algo?
            - en el refrigerador debe haber jugo, si quieres saca para ti también
            - vuelvo altiro – mientras se iba, Cristian la observaba y sólo cuando se aseguro que ya no estaba en la habitación dejo de reprimir una sonrisa que a su gusto le pareció tonta. Robin sirvió tres vasos de jugo y saco unos platos para no ensuciar con migas, dejó unos trozos de queque encima de la mesa y un vaso para Camila que estaba usando concentradamente el computador y regreso a la habitación donde lo esperaba su chico.
            - ¿Por qué me miras tanto? – dijo Robin tras unos minutos de darse cuenta que el chico de ojos oscuros la observaba con una pequeña sonrisilla en los labios
            - es que te ves tentadora – dijo casi en un susurro, el corazón de la chica casi se le salió del pecho al escuchar aquellas palabras, se ruborizó notablemente y manteniendo la poca compostura que le quedaba, pregunto:
            - ¿tentadora, a qué te refieres con tentadora? – su voz temblaba, recién con esa pregunta la sonrisa de Cristian abandonó su rostro para volver a ser el mismo de siempre.
            - ¿tentadora cómo? – pregunto perplejo
            - no po, tu dijiste que me veía tentadora, a ¿Qué te refieres con eso? – sus manos temblaban, no podía creer que además de decirle aquellas provocadoras palabras se las hiciera repetir
            - ¿Qué yo dije qué?, ¿Cuándo hice eso? – dijo con rostro escandalizado
            - recién, no dejabas de mirar, me pareció raro asique te pregunte y tú me respondiste eso – respondió Robin con una sonrisa, ya no se sentía nerviosa, todo esto le parecía un chiste de buen gusto típico de Cristian.
            - ¿en serio? Lo siento, no fue mi intención – dijo apresuradamente -, no me di cuenta, si te hice sentir incómoda no fue mi intensión, en serio…
            - oye cris, y ¿este queque? – interrumpió Camila al entrar en la habitación con el plato con queques en la mano, rápidamente se dio cuenta de la presencia de otra persona en la habitación -, ¡oh! ¡hola Robin! Ahora todo toma sentido, hace tiempo que no venias ¿Qué había pasado?
            - como estoy de vacaciones, fui al campo a visitar a mis abuelos por una semana - dijo maquinalmente
            - mmm… - miró a su alrededor, con solo verlos juntos se percató – bueno, parece que molesto asique me voy, los dejo solitos para que sigan en lo que estaban, par de tórtolos – una vez que abandonó la habitación, Robin y Cristian se miraron y  compartiendo una mirada cómplice rompieron en carcajadas, continuaron hablando sin volver al tema, el chico de cabello oscuro agradeció con toda su alma la interrupción de su hermana, aunque no volvieron a referirse al hecho él sabía con certeza que significaba algo grande, ni siquiera se dio cuenta cuando lo dijo, ya estaba pasando a mayores y debía hacer algo al respecto, en su mente sentía que todo esto no podía estar pasando de esa forma, por alguna razón no debía ser así, que él no era así.

            - y ¿cómo la pasaste en el campo?  Supe que estuviste visitando a tus abuelos
            - tranquilo, de vez en cuando es bueno hacer un tipo de viaje así, la ciudad es agobiante en algunos momentos, igual que esa sensación de ir a la playa y sentir el sonido de las olas.
            - ciertamente es hermosa esa sensación, siempre en esta fecha hacemos el viaje familiar, pero con todo esto dudo que podremos tener uno en bastante tiempo, mínimo hasta que sus heridas sanen – dijo Angélica con mirada de soslayo hacia la habitación de su hijo que se encontraba durmiendo, había pasado toda la noche en vela por culpa de múltiples pensamientos que no lo dejaban tranquilo, solo cuando llegó su chica sintió paz y logró dormir, la chica de ojos café no quiso molestarlo asique decidió ayudar a Angélica que se encontraba colgando ropa en el patio trasero. Robin la miró con nostalgia, aún en sus vagos recuerdos están aquello hermosos viajes a la playa con sus padres, nadar, comer a la intemperie y compartir con su padre eran cosas que extrañaba en demasía.
            - la comprendo, aunque era pequeña aún recuerdo los viajes familiares, son cosas que se deben hacer, crean lazos o reafirman los ya existentes – suspiró, una idea fugaz cruzó por su joven mente, tras meditarlo unos segundos dijo: pero igual pueden irse de vacaciones este año – dijo sonriendo, la idea la emocionaba mas de lo que podía disimularlo
            - a ¿Qué te refieres, no podemos, quién lo cuidaría? Hay que hacerle curaciones todos los días, ejercicios, la comida y todo lo que tiene que ver con el aseo y la casa, no puedo ni imaginarlo – se mostraba perturbada antes las palabras de la chica
            - si ese es el problema yo puedo hacerlo – dijo sin titubear, se mostraba tan segura que Angélica dudó de lo que diría
            - pero ¿cómo se te ocurre algo así? ¿Le estás tomando el peso a tus palabras?, no puedes ofrecerte para algo de este nivel, no sabes a lo que te enfrentarías, no es tan simple como dices, no es ayudar en la casa, es ocuparte al cien por ciento de ella y además cuidar de un enfermo, no tienes la edad suficiente para algo así
            - eso es lo que usted piensa, pero si lo analiza un poco es eso lo que he estado haciendo toda la semana acá, pero a nivel mas micro, además en mi casa yo me ocupo del quehacer en un cincuenta por ciento sólo porque voy al colegio, sino sería más ahora que estoy de vacaciones lo estoy demostrando, además cuando mi madre se enferma soy yo la que hace absolutamente todo; si sé lo que estoy diciendo y lo digo en serio, podría pensarlo aunque sea, han estado en esta situación poco más de cuatro meses y pienso que ya es hora de tomarse un descanso, cuando mi padre se enfermó recuerdo el cansancio de mi madre y no es algo que le desearía ni a mi peor enemigo
            - puede que tengas razón, ¿alguna vez has pensado en estudiar enfermería? tienes alma de enfermera y de esposa y muchas cosas más – al escuchar la segunda cosa su corazón palpitó considerablemente, la chica de cabello largo lo había pensado antes pero que otra persona se lo dijera era muy distinto, en especial si esa persona era la madre del chico que le gustaba
            - ahora que soy una lo he pensado pero prefiero ser médico, a la única persona que me gustaría cuidar seria a mi esposo – dijo casi con la mente en las nubes, le tomó algunos segundos asimilar el calibre de sus palabras, se ruborizó notablemente, Angélica la miró con ternura y sonrió
            - de todos modos tendría que hablarlo con mi esposo antes de tomar cualquier decisión, pero no te ilusiones demasiado porque esto lo dejare al destino, no insistiré si la respuesta es un no
            - muy bien – dijo con una sonrisa que parecía que se le saldría del rostro, ver aquel pequeño rayo de luz era suficiente para sentirse tranquila.

martes, 2 de octubre de 2012

Capítulo 02


II

            Cristian recibía visitas todos los días, no solo de sus familiares sino también de sus amigos, muchas veces Robin llevaba a sus amigas, cada día era una fiesta, una rutina que estaba cansándolo, pero si ello era necesario para poder verla, no le importaba sacrificarse por unas horas.
            Estar con el chico que le gustaba era una felicidad no comparable con nada, ver su sonrisa y escuchar su voz, pequeños gestos que enamoraban día a día a la chica de cabello largo; le encantaba ayudarlo en lo que pudiera, normalmente lo visitaba después de clases y fin de semanas, le daba temas de conversación, le contaba que sucedía en el mundo, le pasaba lo que necesitara, le hacía ejercicios en las piernas; lo que necesitara, Robin, lo hacía. Para Cristian, una chica como la que tenía al frente era algo mágico, cada vez que se iba sentía un pequeño dolor en su pecho y esperaba ansioso el día siguiente para poder verla, se estaba volviendo una persona especial y única para él.
            La clases de Robin terminaron por lo que las visitas que le confería a su chico amado eran de mayor duración, esto era algo que a Samanta no le estaba agradando.
            - la orden que te di hace tiempo ¿la estas cumpliendo? – pregunto la madre a su hija tras pensar cuidadosamente sus palabras.
            - ¿Cuál orden? – dijo Robin al no tener ni la menor idea de a qué se refería, pero su corazón le avisaba con anticipación lo que se avenía
            - la primera vez que me pediste permiso para salir a caminar con Cristian, al darme los antecedentes te dije que sí, pero que solo fuera como amigos, ¿siguen siendo solo amigos cierto? – Robin sintió una presión en su pecho
            - si, ¿Por qué preguntas? – dijo cautelosamente y en calma, después de todo no estaba mintiendo
            - lo visitas prácticamente todos los días, es extraño
            - no es extraño, mamá, quiero ayudarlo en lo que más pueda, fue mi culpa que terminara de aquel modo, además, es mi amigo, ¿no es eso lo que hacen los amigos?
            - sí, pero no con tanta devoción como tú lo estás haciendo, si piensas que fue tu culpa está bien, pero creo que con todo lo que has hecho ya has expiado tus culpas, aunque no sean ciertas – Robin detestaba cuando su madre le hablaba de aquel modo, siempre la conversación terminaba en contra de ella y sin modo de contrarrestar
            - ¿a qué quieres llegar? – dijo para acabar con la tortura
            -  no quiero que tus visitan sean tan largas
            - ¡mamá! Es mi amigo, ¿Qué…? - hizo una pausa, lo que le pedía samanta era algo que la joven chica no podía creer – ¿Cuál es el problema? ¿Qué es lo que te molesta mamá?
            - ya te lo dije, Robin, no quiero que su relación pase a más, si se siguen viendo como hasta ahora, es obvio que sus intensiones ya no serán las de ser simplemente amigos, no te puedo impedir que lo veas, porque como ya me dijiste, son amigos, pero sí te puedo pedir que se vean por menor tiempo o menos veces
            - ¿pedir?, mamá, me lo estas ordenando – Robin se encontraba indignada
            - no, hija…  – dijo suavemente al darse cuenta del estado que demostraba la chica
            - es una orden lo mires por donde lo mires – interrumpió con voz peligrosamente reprimida – sabes que no estoy de acuerdo, pero no te preocupes, mis visitas duraran máximo dos horas, supongo que así estará bien – dijo molesta y se encerró en su habitación. A pesar de lo que dijo su hija, samanta no se sentía tranquila
            Lo que le dijo su madre le había quitado toda la felicidad que sentía, para ella Cristian era una persona demasiado especial y su madre quería alejarlo, rápidamente el enojo paso a tristeza y las lágrimas se apoderaron de la chica, se tiro en su cama sin darse cuenta se quedó dormida, antes de pasar el mundo de los sueños sintió cómo una mano gentilmente se apoyaba sobre su hombro, <<papá>> fue todo lo murmuraron sus labios.   
            Habían transcurrido tres meses desde el accidente y Cristian ya se encontraba con el alta médica, volver a su casa era algo que ansiaba, la comodidad de su cama, la sabrosa comida de su madre, su televisión eran cosas que añoraba y que por fin recuperaría en unos dias. Como sus piernas no le respondían adecuadamente necesitaría una silla de ruedas, Robin, al enterarse de aquel hecho, interrumpió una conversación que mantenían Angélica y Camila, hermana de Cristian, en el pasillo contiguo a la habitación
            - disculpen la intromisión, pero estaba escuchando su conversación y me di cuenta que necesitan una silla de ruedas, en mi casa tenemos una, si no les molesta puedo preguntarle a mi madre si se las puedo facilitar y mañana les doy la respuesta.